Sacrifican visones en Dinamarca para detener el coronavirus.

Por Astrid Cereceres 

Los coronavirus poseen la capacidad de infectar al ser humano; sin embargo, sus huéspedes naturales son una gran cantidad de especies de animales (mamíferos y aves), por lo que la infección humana debe considerarse como una zoonosis, que es la transmisión de enfermedades infecciosas desde animales vertebrados a humanos.

 

El SARS-CoV-2 es un virus nuevo perteneciente al género Betacoronavirus de la familia Coronaviridae. Según Zhou et al., este coronavirus es una recombinación genética entre una cepa proveniente del murciélago y de otra especie animal (un huésped intermediario). Su genoma está formado por un ARN de una sola cadena, el cuál presenta un 80% de semejanza con el genoma del SARS-CoV-1, viéndose reflejada esta diferencia en su capacidad de unión con el receptor celular ACE2. De acuerdo con esta afinidad de unión, el nuevo coronavirus no es capaz de infectar a la civeta (la cual es un intermediario del SARS-CoV-1), ni a los ratones; los únicos animales que han mostrado capacidad de ser infectados por el SARS-CoV-2 son los cerdos, los hurones, gatos y primates, de manera que podrían ser huéspedes intermediarios.

 

Recientemente, funcionarios de salud en Dinamarca publicaron datos acerca de un grupo de mutaciones del SARS-CoV-2 que circulan en visones (mamíferos carnívoros) y granjeros, lo cual podría afectar la eficacia de las posibles vacunas COVID-19; además de que podría resultar en un virus más letal, por lo que la primera ministra Mette Frederiksen anunció planes de poner fin a la cría de visones y sacrificar a los animales. No obstante, las mutaciones encontradas no están asociadas a un aumento de la morbilidad y la mortalidad de la infección vírica.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                                                             

 

 

 

En las muestras virales de visones y personas, se han identificado varias mutaciones en el gen que codifica la proteína Spike (S) del coronavirus, la cual es una estructura proyectada en el virus que sirve para que este entre a la célula e inicie su proceso de infección. Esto es relevante, debido a que cambios en esta parte podrían afectar la capacidad del sistema inmune para detectar la infección, y muchas vacunas están enfocadas en entrenar al sistema inmune para bloquear esta proteína S. Esto, junto con la propagación incontrolada del virus mutado en el visón (que puede dar pie a que el virus evolucione y desarrolle mutaciones preocupantes), llevó al gobierno de Dinamarca a tomar la decisión de sacrificar a los visones y ponerle fin a la crianza de visones, estableciendo el 10 de noviembre una legislación que permite el proceso de sacrificio.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Referencias.

 

1.- Mallapaty, S. (2020). El análisis del visón COVID muestra que las mutaciones no son peligrosas, todavía. doi: https://doi.org/10.1038/d41586-020-03218-z

2.- Pastrian, G. (2020). Bases Genéticas y Moleculares del COVID-19 (SARS-CoV-2). Mecanismos de Patogénesis y de Respuesta Inmune. Int. J. Odontostomat; 14(3). http://dx.doi.org/10.4067/S0718-381X2020000300331

3.- Reina, J. (2020). El SARS-CoV-2, una nueva zoonosis pandémica que amenaza el mundo. Vacunas; 21(1): 17-22. doi: 10.1016/j.vacun.2020.03.001

4.- Zhou, P. (2020). Discovery of a novel coronavirus associated with the recent pneumonia outbreak in humans and its potential bat origin. BioRxiv. doi: 10.1101/2020.01.22.914952

 Crédito: Ole Jensen / Getty

Figura 1. Estructura del SARS-CoV-2.