• Astrid Cereceres

Los dolores de comunicar la ciencia

Por Jalil Carreño

 

Las redes sociales son el ágora de nuestros tiempos, y como tal, en él se compite por la atención del público con deportistas, artistas y políticos. ¿Cómo hacer para que los científicos que entran en este juego de comunicación se den a escuchar alto y claro?



Muchos científicos, que de un día a otro se han tenido que convertir en comunicadores, han encontrado en las redes sociales las herramientas que les permiten llegar a una gran audiencia, sin embargo, no todo es tan fácil como tuitear o publicar en un blog. Los científicos son buenos para comunicarse con sus pares diariamente y algunos han desarrollado habilidades para conectar con públicos menos especializados, alumnos o entusiastas de la ciencia. Sin embargo, uno de sus principales retos es penetrar en audiencias que por naturaleza les son ajenas: diferentes etnicidades, ubicaciones geográficas, estratos sociales o creencias religiosas. Cuando esto ocurre los científicos logran un alcance muy limitado. Crean y viven en su propia burbuja informativa.


Priorizar información confiable y evidencia acumulativa en vez de usar evidencias anecdóticas es fundamental para ganar el debate a la desinformación. Sin duda, el mayor reto que se enfrenta en comunicar ciencia en línea es usar efectivamente como la información es compartida, amplificada y recibida por el público.


Dominique Brossard y Dietram Scheufele de la Universidad de Wisconsin discuten esto con mayor profundidad en su publicación en Science, el cual se puede consultar en https://www.science.org/doi/10.1126/science.abo0668


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