Hidrógeno como nuevo mercado en Europa y una hazaña para combatir el Cambio Climático.

Por Luisa Andrino

“Sí amigos míos, yo creo que el agua será empleada algún día como combustible, que el hidrógeno y el oxígeno que la constituyen, utilizados aislada o simultáneamente, suministrarán una fuente de luz y de calor inagotable, dotada de una intensidad de la que carece la hulla […]” Así enuncia el personaje ficticio Cyrus Smith en la novela de Julio Verne “La Isla Misteriosa” publicada en 1875 y el escritor vuelve a sorprendernos y nos hace cuestionar otra vez qué tanto se separa la realidad de la ficción.  Claro, no salió la idea bajo la manga, pues en1842 el inglés Sir William Grove presenta a detalle la primera celda de combustible y comienza a cuestionarse si el potencial de energía podría eficientizarse para sustituir al carbón y la madera, en medios comerciales, por el hidrógeno.

 

Pero, ¿por qué hidrógeno? Para responder a la pregunta necesitamos aterrizar los tipos de conversión de energía y términos de eficiencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Como se muestra en el diagrama de la figura 1, tenemos diferentes tipos de energía y cuando hablamos de estas conversiones hacia la energía eléctrica se debe tener en cuenta la eficiencia. A simple vista, entre más pasos lleve la conversión, se van perdiendo porcentajes de eficiencia (que es la fracción de energía convertida en energía eléctrica). En todos los procesos para generar electricidad a partir de la energía química (combustibles fósiles), se pierde en varios de los pasos de conversión por lo menos el 50% de la energía química inicial disponible, quedando una eficiencia de conversión de energía máxima de +/- 49%.

 

El hidrógeno puedo hacer una conversión directa de energía química a eléctrica con una eficiencia de hasta 60%, y viceversa, podemos obtener hidrógeno desde la energía eléctrica con electrolizadores para separar diferentes compuestos. Existen diferentes tipos de hidrógeno según la materia prima donde se obtienen, puede ser gris, azul, y como idóneo, verde.

 

Lo mejor del hidrógeno verde resulta que es un tipo de gas que puede ser extraído por medio de energía renovables para su electrólisis y recursos renovables, además, al momento de hacer combustión se combina con el oxígeno del aire, libera energía generando solamente vapor de agua como sub producto. Suena al John Wick de los combustibles fósiles.

Por esto mismo, que resulta una apuesta idónea y casi utópica para poder lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, propuesta en 2015 en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas. Entabla un panorama sobre la descarbonización en los mercados y para que los gobiernos planteen mezclar energías alternativas con combustible a base de hidrógeno como parte aguas para una transición de cero emisiones. En un comienzo la transición puntea hacia sectores de transporte pesado, transporte marítimo, una opción para las líneas aéreas, industrias de producción de metales, entre otros sectores.

 

Sin embargo, aunque parezca una llamada para comprar acciones por lo prometedor que suena, aún hay mucho trabajo por delante para dividir las ventajas y desventajas que implica. Países como Corea del Sur y Estados Unidos buscan nuevas estrategias para reducir los costos de producción y alternativas viables, la Unión Europea en búsqueda de abrir un nuevo mercado con inversiones muy fuertes de capital, esta buscando llevar una visión para no dejar a países aliados atrás ni a socios internacionales, generando una transformación en el mercado y una lucha para cumplir las agendas y tratados contra el cambio climático.

 

Se puntea a que tenga un gran apogeo en la década del año 2030 o 2040, sin embargo, el reloj al ritmo del tic-tac sigue corriendo para cumplir la agenda 2030. Los países buscan otras vías de desarrollo para sus recursos casi agotados y reducir a escala sus emisiones de carbono. Por esto es sumamente importante que México se sume y piense bien una estrategia nacional hidrógeno, inclusive para temas sensibles como lo es el proyecto del Tren Maya. ¿México se unirá a este nuevo mercado?

 

 

Referencias.

 

1.- Domínguez J.J. (2002). Celdas de Combustible I. Anales de Mecánica y Electricidad Vol. 79 No.2 marzo-abril pp. 14-18. Unión Europea de Ingenieros Técnicos del I.C.A.I. Recuperado de: https://www.icai.es/contenidos/publicaciones/anales_get.php?id=619

2.- FuelCellsWorks (2020, 21 de Noviembre) HySupply, German-Australian Feasibility Study of Hydrogen produced from Renewables. Recuperado de: https://fuelcellsworks.com/

3.- Gallagher Jr. M., Fridman A. (2011). Plasma Reforming for H2-Rich Synthesis Gas. Fuel Cells: Tecnologies fro Fuel Processing. pp. 223-259. https://doi.org/10.1016/C2009-0-20328-X

4.- Hurtado I. (2020, 18 de Noviembre) La Era del Hidrógeno. Reforma, Opinión de Negocios, pp. 5.

Fig. 1 Diagrama conversión de diferentes formas de energía a energía eléctrica.

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